LA CABEZA DE MEDUSA Rubens

La cabeza de Medusa
Rubens
Hacia 1618 en Alemania

En la mitología griega, Medusa era un monstruo telúrico femenino (dioses o espíritus del inframundo opuestos a los celestes) cuyo nombre significa "guardiana" o "protectora". Junto con sus dos hermanas Esteno y Euríale forman las tres gorgonas, aunque ella era la única mortal.

Su rasgo más característicos son las serpientes que conforman su cabello. Su peligroso poder consistía en convertir en piedra a todo aquel que la mirara, hasta que fue decapitada por Perseo, quien usó la cabeza como arma hasta que se la entregó a Atenea para que la pusiera en su escudo como defensa.
Rubens representa esta figura mitológica tan solo unos años después de que Caravaggio la hubiera representado también. Medusa también ha sido protagonista de obras artísticas de Leonardo da Vinci, Cellini, Luca Giordano, Canova y Dalí. 

Rubens basa su representación mitológica en los característicos cabellos de la diosa, compuesto de serpientes. El rostro de Medusa conserva la expresión de horror en el instante en el que sabe que va a ser decapitada por Perseo, a quien no puede petrificar con la mirada porque él la ataca guiándose por el reflejo que ella proyecta en su escudo. 

Con los ojos inyectados en sangre, la cabeza yace sobre una gran roca después de haber sido decapitada por Perseo, quien logró hacerlo sin mirarla directamente para evitar quedar petrificado. Del cuello ensangrentado brota su descendencia, también con forma de serpiente, que más tarde se convertirá en Pegaso, el caballo alado, y Crisaor, el gigante portador de la espada dorada. Alrededor de la cabeza se remueven las serpientes a las que la propia Medura había dado vida tras haber sido forzada por Poseidón, origen del terrible poder de la diosa.

Rubens se recrea en los colores y en las texturas de los reptiles, así como en la terrible expresión que ha quedado estática en la cabeza separada del cuerpo, cuyo color blanquecido, propio de la muerte, le otorga un aspecto cadavérico.

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