LA VENUS DEL ESPEJO Diego Velázquez

La Venus del espejo
Diego Velázquez
1644-1648 en España

Este cuadro figura no sólo entre las obras maestras de Velázquez sino entre todas las del siglo XVII, y es, además, uno de los desnudos más bellos de la historia de la pintura.

La representación de Venus echada aparece en numerosas obras de otros artistas anteriores a Velázquez. La singularidad del maestro sevillano se manifiesta en la originalidad con la que aborda el tema, alejándose de lo mitológico, la escena se percibe como algo natural y cotidiano. No trata a la figura como a una diosa sino, simplemente, como a una mujer.

Como muchas obras de Velázquez, esta también esconde significados sugeridos por pequeños detalles. Para Ortega y Gasset, admirador de la obra y sobre la que escribió ampliamente, el ángel Cupido no sujeta el espejo sino que está atado a él mediante la ligadura de seda, en metáfora sobre la dependencia del amor y la belleza. Para el mismo pensador, Venus, ignora a Cupido, absorta en la contemplación de su belleza en el espejo. La interpretación que le dio el crítico Julián Gallego es similar, entendió que la expresión facial de Cupido era melancólica, de manera que la cinta sería unos grilletes que unían a este dios con la imagen de la belleza, así que le dio a la pintura el título de Amor conquistado por la Belleza.


También otros expertos han buscado interpretación a la vulgar imagen que se refleja en el espejo, según el crítico Charles Tolnay: "no se trata de un retrato mitológico sino de la mitología que se revela de repente en el "retrato" de un ser cualquiera". 


El espejo le sirve a la diosa para mirar hacia afuera, al espectador de la pintura, a través de su imagen reflejada en el espejo. Este hecho de que Venus esté viendo al espectador a través del espejo representa "la idea de la conciencia de la representación, muy característica de Velázquez". Y el espectador, a su vez, puede ver en el espejo el rostro de la diosa, difuminado por el efecto de la distancia, y solo revela un vago reflejo de sus características faciales. La imagen borrosa es una contradicción barroca, puesto que Venus es la diosa de la belleza, pero esta no se distingue bien. El aspecto borroso del rostro ha llevado a pensar que realmente es una mujer fea o vulgar, una aldeana en vez de una diosa, lo que algunos críticos entienden como alusión a la capacidad engañosa de la belleza. 

La crítica Natasha Wallace ha aludido a la posibilidad de que la cara no distinguida de Venus sea la clave del significado oculto de la pintura, en el sentido de que "no se pretende que sea un desnudo femenino concreto, ni siquiera como un retrato de Venus, sino como una imagen de la belleza absorta en sí misma". ​ Según Wallace, "No hay nada espiritual en el rostro o en la pintura. El ambiente clásico es una excusa para una sexualidad estética muy material, no del sexo en sí, sino una apreciación de la belleza que conlleva atracción."

El cromatismo de esta pintura, en tonos púrpura entonados con la sábana en gris y la cinta rosa de Cupido justo a la perfecta carnación del atractivo dorso de Venus, sugieren un ambiente de intimidad que envuelve la escena de una elegante sensualidad. 


En 1914 el lienzo fue atacado con  un hacha corta por una sufragista británica Mary Richardson dejando siete cortes en la pintura. Su acción fue aparentemente provocada por el arresto de la compañera sufragista Emmeline Pankhurst y fue condenada a seis meses de cárcel. En una declaración Richardson explicó: "He intentado destruir la pintura de la más bella mujer en la historia de la mitología como una protesta contra el Gobierno por destruir a la Sra. Pankhurst, quien es la persona más hermosa de la historia moderna." Añadió en una entrevista de 1952 que a ella "no le gustaba la manera en que los visitantes masculinos la miraban boquiabiertos todo el día". 


Bibliografía:
  • Enciclopedia "Obras maestras de la pintura" de la editorial Planeta de Agostini.
  • Wikipedia




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